Errores comunes al planificar la instalación de un punto de recarga
Publicado el 22 de agosto de 2026 · 2 min de lectura
Después de repasar decenas de casos, hay una serie de errores que se repiten una y otra vez al planificar una instalación de recarga doméstica. Casi todos son evitables si se comprueban a tiempo.
No comprobar la potencia contratada antes de pedir presupuesto
Es el error más frecuente: elegir el wallbox por potencia máxima sin comprobar antes si el contrato de luz actual lo soporta. El resultado es descubrir a mitad de la instalación que hace falta ampliar potencia contratada, con el coste y la demora que eso añade. Este cálculo se hace en cinco minutos y evita sorpresas — ver cuánta potencia contratada necesitas.
Dar por hecho que el Plan MOVES III sigue cubriendo la instalación
El Plan MOVES III terminó el 31 de diciembre de 2025 y no se ha renovado con las mismas condiciones para infraestructura de recarga. Contar con una ayuda directa del 70% que ya no existe es la forma más rápida de que un presupuesto real “se dispare” frente a lo esperado. Ver por qué el Plan MOVES III ya no cubre esto.
Comparar presupuestos sin desglose
Poner uno al lado del otro sin saber qué incluye cada uno (metros de canalización, boletín, marca exacta del equipo) lleva a elegir por precio sin saber si se está comparando lo mismo. Pide siempre el desglose por partidas antes de decidir.
No pedir el boletín eléctrico
Instalar sin que el instalador emita el Certificado de Instalación Eléctrica deja la instalación sin poder justificarse ante Hacienda, ante el seguro del hogar o ante un futuro comprador de la vivienda — un ahorro aparente que sale caro si algún día hace falta ese documento.
En garaje comunitario, no comunicarlo formalmente por escrito
Aunque la ley no exige aprobación de la comunidad para una instalación individual en plaza propia, sí exige comunicación previa. Hacerlo de palabra, sin dejar constancia por escrito, puede generar problemas si después surge alguna discrepancia sobre cuándo y cómo se notificó.
Sobredimensionar “por si acaso”
Contratar mucha más potencia de la necesaria, o un wallbox con más funciones de las que realmente vas a usar, tiene un coste recurrente (potencia contratada) o inicial (equipo más caro) que rara vez compensa frente a dimensionar la instalación a tu uso real, con margen razonable pero no excesivo.
La lección común a todos estos errores
Casi todos se evitan con el mismo hábito: hacer las preguntas correctas antes de firmar, no después. Un presupuesto detallado, una comprobación de potencia contratada y una verificación de qué ayudas están realmente vigentes hoy son cinco minutos de trabajo que ahorran cientos de euros de sorpresas.